Versión ampliada

El siguiente paso es incorporar una entidad ficticia llamada "mercado" (Gráfico 2) que, según los economistas, tiene el importante rol de facilitar los intercambios de factores de la producción y de bienes y servicios, según sea el caso, dada la enorme variedad de bienes que produce la civilización industrial.

FlujoC2

La teoría económica dominante sostiene que en el mercado de bienes y servicios, las empresas obtienen las señales necesarias para tomar sus decisiones de producción y venta; y que, por otra parte, los compradores manifiestan sus preferencias de consumo de manera informada y libre de toda coacción o imposición. Y es así como se fijan los precios por efecto de la "ley de oferta y demanda", de esta manera se puede lograr el equilibrio entre el uso de los recursos y la satisfacción de las necesidades. En este mercado todo lo que se transa son mercancias.

Para los economistas el mercado de los factores de producción opera de igual forma que el mercado de bienes: por oferta y demanda. Pero en este último caso no hay productos fabricados: los recursos naturales dependen de las condiciones ambientales, el trabajo depende de los seres humanos y el dinero es, en el mejor de los casos, una convención social. Según los antropólogos de la escuela “sustantivista” [3], los factores de producción clásicos (tierra, trabajo, capital) son mercancías ficticias, y no pueden estar sujetas a la lógica del libre mercado. Por lo demás, salvo el trabajo, es evidente que no todas las familias disponen de tierra y capital para transar en ese mercado.

 


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